Testimonios

17 de enero de 2011

Hace unos días por la cadena de televisión Globovisión, tuve el honor de poder ver un documental de ustedes como organización y todos los trabajos humano-educativos realizados los cuales me llenan de mucho orgullo y de satisfacción.

Hoy solo me tomo unos minutos para agradecerles, felicitarlos y darles un mensaje de apoyo por la labor que con tanto amor, pasión y dedicación están haciendo con nuestra generación de relevo y angelitos que de una u otra manera no tenían la oportunidad de ver más mundo del que su cruda realidad.
Aprovecho para presentarme, me llamo Antonio Quintero, venezolano de nacimiento y de corazón, tengo 16 años fuera de mi Hermosa y extrañada tierra… MI VENEZUELA.

A veces, con nostalgia, me pregunto si estaré haciendo lo correcto estando fuera, pero también respeto la voluntad de DIOS, quien con sacrificio y sabiduría me ha traído y me ha hecho salir adelante.

Está de más decirles, que los felicito, son unos ángeles sueltos en el mundo y que la asociación que representan es maravillosa. Espero que si para algo les soy útil estoy incondicionalmente a sus órdenes.

Antonio J. Quintero
27 de julio de 2005

No tengo palabras para expresar la emoción que sentí este fin de semana, compartiendo con ustedes y con ese proyecto espectacular que han levantado en el medio de la nada. Cuando cuento que en los 40 kilómetros que hay entre la carretera y el campamento vi solamente dos casas la gente me dice que para qué una escuela?

Definitivamente la realidad de la ciudad no nos permite pensar en otros esquemas de funcionamiento y allí es donde está el gran valor de esta iniciativa, romper parámetros y dar pasos hacia adelante para llevar a la gente que no tiene acceso al gran privilegio de la educación a tener la oportunidad de acceder a ella.

Siempre le digo a mis hijos que son privilegiados por estudiar en un buen colegio y este fin de semana descubrí otro grupo de privilegiados: los niños de La Coromoto, lo digo en el buen sentido de la palabra. Poder salir de la ignorancia, de la desnutrición, tener la gran cantidad de cariño que reciben en La Coromoto definitivamente hace de esos niños unos privilegiados.

Quiero cerrar diciendo que aquí tienes dos nuevas manos dispuestas a trabajar para que este proyecto siga y crezca.

Un gran abrazo y gracias infinitas por permitirme compartir esta experiencia con ustedes.

Saludos

Luis Poleo

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