Hace más de diez años que el tema comenzó a nutrir la inquietud de los que visitábamos con regularidad una parte del Caño la Pica en el Estado Apure, afluente del Río Capanaparo de extraordinaria belleza y riqueza pesquera deportiva.
La comunidad de la zona, dolorosamente dispersa, con niños con problemas de transporte, analfabetismo, y nutrición necesitaban una escuela; pero ninguno de los llamados a hacerlo sabíamos darle forma. El tiempo nos enseñó, que aunque no sabíamos hacer escuelas, el deseo y la determinación de servir a los demás, unidos a nuestra capacidad de promoción, arrojaría resultados visibles y tangibles, sin poder ignorar la permanente compañía de Nuestra Virgen de Coromoto. Sin ella, Asopica no seria lo que es hoy.
AsoPica dio un paso al frente y adquirió las bienhechurías de lo que fue el fundo “El Mango” para comenzar a ayudar a las comunidades de la zona. Dándole respuesta a la inquietud por el alto grado de analfabetismo y desnutrición por la ausencia de Centros Educativos y de Salud. Así como las enormes limitaciones para el desarrollo y sustento diario.
En el momento justo apareció nuestro querido amigo el Educador Juan Maragall. Su ánimo fue determinante. Unió su consejo a los de las educadoras: Luisa Elena Vegas, Marisa Sosa, y Maria Mercedes Lepervanche. Su respaldo le dio forma a aquella inquietud primigenia.
En el año 2.003 vio la luz Asopica, A.C. y -lo que constituyó su objeto principal la Escuela La Coromoto, hoy, próxima a terminar con éxito su quinto curso de actividades escolares.
Con el compromiso de los educadores Moraima y Carlos Alzuru pasamos las dificultades del primer año escolar; y con la inolvidable Leslie C. Quintero se logró consolidar la fisonomía básica de nuestra escuela y de la comunidad. La Virgen nos bendice hoy con nuestra Profesora Berkis Blanco, ejemplo local a seguir por todos los “Piqueños”. Aprendimos de horarios, rutinas, transporte, comidas, construcción, pupitres,... etc. También, aprendimos a conocer y a interpretar las “mañas de nuestra gente de allá, y a captar apoyos efectivos de nuestra gente buena de acá”. Asopica es hoy el vínculo de unión efectiva entre gente de Caracas y Apure, que apostamos a una mejor y más solidaria Venezuela.
AsoPica es actualmente, un estimulante y efectivo vehículo que canalizó la generosidad de muchos caraqueños, para bien de la gente pobre de Apure; mientras que La Coromoto es mucho más que una escuela. Es un centro comunitario donde se fraguan las esperanzas de toda una comunidad. En este sentido Asopica trascendió la visión original de sus promotores.
Nuestros niños egresan de La Coromoto en tercer grado, y continúan sus estudios regulares en la Escuela Granja Padre Gumilla, de Fe y Alegría, ubicada en el Hato la Guanota, en San Fernando; y a partir del año pasado, nuestras niñas cuentan con la oportunidad adicional de vivir en la Casa Hogar de las Hermanas Franciscanas y estudiar en el Colegio San Fernando. Todos ellos tienen hoy visión, ilusión, y perspectivas de futuro; y sin duda alguna, “la huella de La Coromoto”.
Además están inmunizados con las vacunas principales, gracias a la generosa entrega del Dr. Víctor Obregón V. También, están bautizados por nuestros queridos amigos, Monseñor Víctor M. Perez R y Pbro Eduardo Acosto Sanabria, y buena parte de ellos han hecho allí la primera comunión.
Carlos y Lorena Otaola, y Otaola Ingeniería con toda su gente, convirtieron en realidad el sueño de fundar y construir un templo Católico en La Macanilla, el caserío más cercano a La Coromoto. La Misión de Santo Cristo del Capanaparo la inauguró Monseñor Víctor M Perez, el pasado 12 de marzo con una miso solemne, que nunca olvidaremos los que tuvimos la suerte de presenciarla. Nuestra fe Católica y su Ministerio Apureño refuerzan su presencia y apostolado en Apure desde nuevos espacios promovidos por AsoPica.
Los “stakeholders” (públicos clave) de AsoPica de hoy son innumerables. Entre ellos, contamos con la colaboración de numerosas Instituciones y personas naturales. Todos de edades, características y condiciones diferentes, pero unidos por lo generosidad y el amor a los demás. El espacio no me permite nombrarlos a todos. Cada uno de ellos se reconoce en su respectivo papel, y sin la menor duda, Dios los reconoce a todos.
AsoPica, A.C, cuya fisonomía proviene de los aportes de muchas personas e instituciones, es un espacio y un modelo de la Venezuela que queremos. Las amenazas permanentes, y cada cual mas grave que la anterior no nos son ajenas. No obstante, el espíritu de superación es creciente y consistente.
Cada vez más se nos une gente joven, de quienes esperamos que encuentren en Asopica un motivador para desarrollar esta, y muchas otras iniciativas de entrega a los demás.
Tenemos la obligación de promover y dar forma a la participación propia y de muchas otras personas e instituciones que teniendo vocación de servicio y entrega, carecen de oportunidades para canalizarla.
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