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Voluntarios y sus experiencias con los niños de La Pica

Estar en Apure fue conocer una realidad que muchos no conocemos pero que está ahí presente. Es vivir una experiencia que al final llena y reconforta. Conocer cosas nuevas, compartir con los niños y aprender de ellos. Es aprender que con pequeñas cosas puedes ayudar a muchas personas, y lo más bonito es cuando esas personas te agradecen con una bonita sonrisa.

 Maryelis Arismendi.

 

 
 
 
 

Del 1 al 4 de mayo visité el estado Apure con parte del grupo de voluntariado social de la Universidad Monteávila, en la cual estudio 4to año de Comunicación Social. Nuestro objetivo principal era conocer de cerca la realidad socioeconómica de la comunidad de La Pica y de La Guanota -concretamente de los niños y jóvenes que se ven beneficiados por la labor de Asopica- para ver cómo podemos contribuir a la mejora de la calidad de vida de sus miembros.
 
Durante los días que convivimos con los estudiantes de la escuela “Padre Gumilla” ubicado en la finca La Guanota, pudimos percatarnos de su receptividad y de la alegría que les generó que estuviéramos allí para ellos. En todo momento se mostraron muy dispuestos a participar en las actividades que les habíamos preparado y, de diversas formas, nos hicieron muestras de gratitud.
 
Un día fuimos a la escuela La Coromoto, ubicada en La Pica, aproximadamente a 4 horas de camino de La Guanota. La experiencia fue muy satisfactoria. El personal nos atendió de manera extraordinaria. Luis, el chico que le hace transporte a los niños de la escuela, nos hizo una especie de tour por la zona y nos cedió su tiempo para que pudiéramos realizar buenas fotografías y tomas del lugar.
 
Unas anécdotas del viaje a La Pica...Cuando llegamos a La Coromoto, Luís se puso a tocar el arpa y dos amigos míos se le unieron y tocaron cuatro. Cuando terminaron, nos encontramos con la grata sorpresa de que Marta Vera, quien vive en la escuela, nos había preparado unas arepas deliciosas porque sabía que eran como las 10 de la mañana y nosotros no habíamos comido nada desde la noche anterior.
 
En síntesis, la visita a Apure fue una experiencia diferente. Disfrutamos de unos paisajes bellísimos, convivimos con gente muy atenta y proactiva, y nos dimos cuenta de que hay una realidad que existe y que podemos contribuir a su mejora. Una amiga del voluntariado dijo en el autobús de regreso a Caracas: "no sólo es ir para allá, ver la situación y devolverse a contarla; es ir, conocer y volver para ayudar".
  

Claudia De Armas.


 
     
 

Lo mejor del viaje a Apure fue conocer cómo los niños de La Pica y La Guenota, sin tantos medios, aún tienen la esperanza y la convicción de surgir. Me impresionó su receptividad y sus ganas de hacernos parte de su grupo. Definitivamente es una experiencia que recomiendo.

Rómulo Ruiz.


 
     
 

El voluntariado de ASOPICA compartió con los niños de la escuelita La Coromoto
Un puente a la otra cara de la moneda

Cada feriado para los venezolanos es una oportunidad para tomar un descanso de las actividades habituales, y tomar unas cortas vacaciones para la playa o la montaña. Los estudiantes de la Universidad Monteávila, cambiaron sus planes optaron por pasar unos días con la comunidad de La Pica en el estado Apure.

Fátima Coelho.

 

 
     
 

Era un jueves 1 de mayo, día de fiesta nacional por celebrarse el día del trabajador. Alrededor del autobús estaba el grupo de jóvenes buscando la manera de que todo el equipaje y ellos cupieran de la mejor forma dentro del vehículo. Algunos terminaban de desayunar mientras otros hacían espacio donde no lo había para llevar desde morrales hasta parrilleras.

Eran las 8:30 am cuando el autobús arrancaba hacia el estado Apure con sus 21 pasajeros. En el interior del mismo cada quien trató de sentarse donde pudo y con la compañía más grata para pasar las ocho horas del viaje. Mientras algunos destapaban una botellita de alguna bebida energizante, otros dormían profundamente. La primera parada se hizo casi unas dos horas después, tras las repetidas peticiones de ir al baño de una de las viajeras. Las paradas debían ser cortas, porque cualquier demora fuera de lo pautado implicaba una llegada más tardía al lugar de destino: La Guanota, Edo Apure.

Mientras el viaje corría los estudiantes del servicio comunitario pasaban el tiempo hablando, cantando el prolongado repertorio de música llanera, o simplemente viendo por la ventana. En el puesto de copiloto se encontraba la estudiante María Fernanda Polini, que se encargaba a su vez de anunciar las paradas, hacer referencia de los lugares importantes por los que se transitaba y llamar la atención en caso de que alguno de los pasajeros rompiera las reglas del viaje.

Para la hora del almuerzo decidieron hacer parada en un típico restaurant llanero, donde el menú era simple y recortado: cachapas o carne en vara. Los estudiantes tomaron asiento en una prolongada mesa donde cabían todos, mientras cada quién hacía su elección en el menú. Muchos se sorprendieron al recibir unas cachapas, que autodenominaron como “panquecas”, por su pálido color y el queso rallado esparcido por encima. Después de unos 45 minutos los estudiantes volvieron al autobús, cuando ya faltaba menos de una hora para llegar al lugar.

La dirección indicaba que la finca se encontraba a 15 minutos de San Fernando de Apure, pero nadie tenia la certeza de la ubicación del lugar, por lo cual se tuvieron que hacer varias paradas para solicitar información. Se les preguntó a una pareja que se encontraba en el puente que los llevaría a la finca, pero esta alego que “La Guanota” estaba en otra dirección, por lo cual el autobús estuvo aproximadamente media hora más tratando de llegar a la finca. Luego de una llamada, se confirmó que pasando el primer puente donde se le había preguntado a la pareja se encontraba la hacienda.

Eran las 5:00 pm cuando el autobús llegó al lugar, y los estudiantes bajaron rápidamente con sus equipajes para poder instalarse. Las mujeres dormirían en una amplia habitación con diez camitas individuales, mientras que los hombres lo harían en otro cuarto donde guindarían sus chinchorros. Todos los niños, tanto los de la escuela de La Guanota como los de La Coromoto expresaban con sonrisas su alegría y curiosidad por este grupo de jóvenes que llegaban a la hacienda.

Después que todos los estudiantes se instalaron, se reunieron en el patio techado con los niños del lugar para realizar algunos juegos interactivos. La actividad comenzó con una breve introducción de cada uno, y luego siguieron las actividades donde todos participaban por igual, entre risas, carreras y el calor propio del llano. Los estudiantes tenían que extender el tiempo de actividades con los niños, ya que la cena que estaba para las 6:00 pm se había demorado hasta las 8:30. Cuando llegaron las maestras con los insumos, algunos de los estudiantes ayudaron a llenar los panes con la salsa y el jamón endiablado, que se acompañaba con media taza de jugo. Cuando todos los niños terminaron de comer y salieron del comedor los estudiantes se reunieron para pautar las actividades del próximo día.
El día viernes se iniciaba con todos los estudiantes y los niños despiertos a las 6:30 am, se bañaron, se vistieron y luego se dirigieron al comedor donde desayunaron un bollito con media taza de chocolate caliente. El desayuno fue breve, y mientras los demás niños se iban a hacer sus labores, los estudiantes de la escuelita La Coromoto fueron reunidos para iniciar su día de actividades.

Los niños ya sabían perfectamente como formarse en una fila por orden de tamaño:
una fila para los niños y otra para las niñas. Sin duda la primera era Verónica, una de niña de 11 años, pero que debido a un problema de crecimiento era la de menor estatura del grupo; mientras que por el lado de los niños el pequeño Jorge, con sus risas y peculiares preguntas, comandaba la formación. La primera actividad de ese día sería visitar un rato a las vaqueras, donde los niños vieron de cerca los cerdos y las vacas, pero se devolvieron desilusionados cuando se dieron cuenta que las actividades de ordeño de la mañana ya se habían hecho.

Los estudiantes reunieron a los niños de La Coromoto para darles una charla sobre la higiene bucal, así Gabriela Aldrey comenzó la actividad preguntando ¿quién sabe lo que es la higiene bucal?, los niños se miraban entre sí mientras sonreían, porque a pesar de que algunos sabían la respuesta, el temor a expresarla en pública era mayor que la voluntad de intervenir. Gabriela repitió la pregunta varias veces, hasta que en la última fila una mano se alzó para decir casi entre susurros que se trataba de “cepillarse los dientes”.

Gabriela les explicó a los niños como tenían que realizarse los movimientos a la hora de lavarse los dientes, y que además tenía que hacerse después de cada comida, idea sobre la cual insistió una y otra vez. Luego fue llamado cada niño por su nombre para recibir un carné y un kit de higiene bucal. Los niños se levantaban rápido, y con la emoción de recibir el kit y darle un beso a alguna de las estudiantes que proporcionaron la charla. La actividad culminó cuando los niños y los estudiantes se sentaron para colorear los dibujos que venían anexos al kit.

La llanura prestaba el espacio perfecto, para aprovechar la mañana y realizar juegos al aire libre. Así se reunieron los niños de La Coromoto y La Guanota, para participar en los juegos que dirigía Daniel Bailer, mientras que otros de los estudiantes participaban como un niño más en las dinámicas. Luego se dividieron en grupos, y mientras unos aprovechaban las canchas de la escuela para jugar fútbol y voleibol, otras se fueron con las niñas para dibujarles con pinta dedo florecitas en la cara.

Llegaba la hora del almuerzo y todos hacían la fila para recibir el plato de pasta con caraota y carne. Cada niño se iba sentando, mientras ágilmente cortaban la pasta con el único cubierto que tenían: una cucharilla. En cada mesa se podía observar niños de la Guanota, de La Coromoto y los estudiantes de Caracas. Después María Fernanda Polini avisó sobre una hora de descanso para reposar la comida, y así seguir con las actividades de la tarde.

Eran las 3:00 pm y todos estaban reunidos en las vaqueras para presenciar el ordeño, el lugar tenía el típico olor del ganado, y mientras unos observaban otras estudiantes cómo María Fernanda Polini y Stefanía Santaniello pidieron participar del ordeño, y realizar la actividad con sus propias manos. Minutos después todos corrieron alrededor del tanque de agua de más de 15 mts de altura, al ver que otro de los estudiantes, Santiago Domínguez, bajaba apresuradamente con una nube de abejas en la cabeza. Al fondo sólo se escuchó “agua, agua”. Todos estaban perplejos y ansiosos de ver cómo el estudiante lograba bajar desde esa altura con las abejas rodeándolo.

Cuando finalmente pisó suelo, uno de los trabajadores de la finca logró mojarlo con una manguera, apenas Santiago pudo dar algunos pasos más para colocarse debajo de un chorro de agua, fue entonces cuando todos los presentes decidieron correr y abandonar el lugar huyendo de las abejas. Luego Santiago fue trasladado al ambulatorio más cercano, acompañado por Gabriel Zerpa e Iván Mussiotti al dispensario más cercano, donde lo atendieron por algunas horas un grupo de profesionales de la salud de origen cubano.

La tarde continuó, y los grupos se segmentaron: algunos de los estudiantes se dedicaron a realizar entrevistas y tomar fotografías, mientras otros compartían con alguno de los niños en diversas actividades y juegos físicos. Eran las 5:00 pm cuando los niños ya tenían que ir a bañarse para recibir la cena, mientras que los estudiantes preparaban lo que sería el show de la noche: una obra de teatro infantil referente al cuidado de los dientes, y en la cual tendrían que improvisar nuevos actores debido a que Santiago y Gabriel aún no llegaban del dispensario.

Aproximadamente a las 7:00 se realizó la obra, que contaba la historia de cómo la caries en alianza con los caramelos atacaban a los dientes, pero que el cepillo, como el héroe de la historia, podía rescatar la situación con una buena higiene bucal. Los niños aplaudieron afanosamente y se veían sorprendido por los disfraces de los personajes. Así había terminado el segundo día de servicio comunitario.

El día sábado a las 5:00 am Claudia De Armas, Stefanía Santaniello, Fátima Coelho, Gabriel Zerpa, Francisco Mazzei, Maximiliano Manzano e Ivan Mussiotti estaban despiertos para ir a La Pica, lugar donde se encuentra la escuela La Coromoto. Iban en la camioneta Toyota alrededor de 9 adultos y cuatro niños, por lo cual el espacio era limitado. El clima era fresco, y a pesar de que a medida que corría la mañana el sol se asomaba, el calor no azotaba como en los días anteriores. A lo largo de las tres horas de viaje el paisaje siempre era el mismo: la verde llanura que se unían en el horizonte con el cielo azul intenso.

Cuando llegaron al lugar los estudiantes, después de tomar un típico desayuno llanero hecho por la señora que cuida la escuelita, recorrieron el lugar y los rincones de La Coromoto. Se hicieron grabaciones y se tomaron fotos, mientras el Sr Teofilo explicaba de los avances de la escuela y de los proyectos a futuro. Los estudiantes observaban como dentro de la misma sencillez de las instalaciones, todo guardaba armonía y se presentaba como un lugar agradable y acogedor.

A horas del medio día los estudiantes decidieron volver, ya que todavía tenían que realizar una parada más en la población de La Macanilla, para tomar fotografías de la Iglesia recientemente inaugurada, y entrevistar a alguno de los residentes del lugar. De esta forma los estudiantes volvieron a la hacienda de La Guanota aproximadamente a las 3:00 pm.

Los niños se iban organizando para logar llegar a la otra parte de la finca y ver a los búfalos, lo cual no habían podido hacer en los días anteriores. Stefanía Santaniello dirigía el paseo, y al activar las regaderas que mojaban a los búfalos, también mojo a muchos de los niños y estudiantes que ahí se encontraban.

La última actividad de ese día sería lo que los mismos estudiantes llamaron “Guanota idol”, donde tanto los niños de La Coromoto como los de la Guanota participarían con cantos, coplas, bailes y poemas. Una fogata le daba luz al lugar, mientras el repertorio era abierto por un joven de la Guanota que con su cuatro ofreció su participación, luego el niño Jorge de La Coromoto recitó una poesía escrita por sí mismo, y así un par más de participantes ofrecieron canciones y coplas. Con el ambiente musical se prestó para que se abriera una pista de baile, donde los estudiantes y los niños bailaban en parejas las canciones que se entonaban.

Eran las 8: 00 am del día domingo cuando todos los estudiantes estaban reunidos afuera con sus equipajes para volver a la ciudad. Los niños de La Coromoto hicieron su habitual formación que entrar al autobús que los devolvería a la escuelita después del fin de semana que habían pasado en La Guanota. Los estudiantes se despidieron con sonrisas, besos y abrazos de los niños que nunca dejaban de reír y expresar su afecto por los visitantes de la capital.


 
     
 

Búfalos en La Coromoto
Un proyecto hecho realidad

AsoPica se ha caracterizado por crecer en la ayuda y apoyo de muchas personas. El proyecto de los búfalos, que consiste en adquirir unos búfalos para mantenerlos en la escuela y así contar con el suministro de leche y queso, no es la excepción.

Tras varias reuniones y discusiones de éste proyecto, gracias a la iniciativa de María Alesia Scannone, finalmente se concretó.

A principios de marzo del presente año María Alesia realizó un viaje junto al encargado de su finca a La Pica con el fin de precisar el sitio donde podría permanecer la donación ofrecida por su abuelo de 5 búfalas y un Butoro en la Escuela.

Este viaje dio grades frutos. Se logró identificar las necesidades de la escuela antes de la llegada de los búfalos, siendo éstas:

El pasto para que los búfalos se alimenten. Respecto a esto María Alesia comentó: “El pasto que mejor se adapta es la Brachiaria Humidícola, que es el que está sembrado en La Coromoto” por lo que no habría que realizarse ningún trabajo referente a éste tema. Y un pozo o una tanquilla para que los búfalos tomen agua, el cual habría que construirse uno un poco más lejano a la escuela.


 
 

Donaciones de alimentos

Un pequeño corral. El modelo expuesto por María Alesia para la construcción de este es el de los corrales que ellos utilizan en el Hato La Guanota, es algo sencillo, económico, práctico y fácil de construir. Además se entrenará al personal que se encargará de trabajar con los búfalos.

Gracias a los puntos recogidos por María Alesia en su viaje se logró organizar y materializar el proceso necesario antes de la llegada de los búfalos a la escuela.

Actualmente todos los preparativos para la llegada de los Búfalos están en marcha: el corral y la tanquilla se encuentra en construcción; el entrenamiento de Tony para el cuidado de los búfalos está en proceso y los niños de la escuela tuvieron la oportunidad de familiarizarse con los animales durante su visita a La Guanota el pasado fin de semana del 1 de Mayo.

Esperamos con ansias la llegada de éstos animales que darán nueva vida a la escuela y agradecemos a la familia Scannone Moser por su gran donación.

 

 
 

 
     
 

El llano apureño recibe al Santo Cristo del Capanaparo
El pasado 12 de Marzo la Iglesia Misión Santo Cristo del Capanaparo abrió sus puertas.

Cruzando el puente del río Capanaparo, entre los majestuosos paisajes del llano apureño, se encuentra un pueblo pequeño, de casas humildes, poblado por personas respetuosas, dispuestas a brindar ayuda sin recompensa alguna llamado, la Macanilla.

Durante numerosos años miles de personas han cruzado el río Capanaparo, sin prestar atención alguna a los pueblos que pasan en su camino, para visitar sus zonas aledañas y así relajarse y realizar pesca deportiva.

El pasado 12 de Marzo de 2008, con la inauguración de la Iglesia Misión del Santo Cristo del Capanaparo, la ruta de los visitantes de sectores como el Cinaruco o La Pica cambió.

Asopica, una asociación sin fines de lucro que posee una Escuela Integral en La Pica, ha buscado durante años ayudar no solo al sector donde posee su centro integral, sino a todos sus pueblos o caseríos cercanos, siendo uno de éstos La Macanilla.

Identificando la falta de devoción a la religión cristiana existente en  la zona se planteó, en conjunto con la Diócesis de San Fernando y su Obispo Monseñor Víctor Manuel Pérez Rojas, que el primer paso para interesar a los habitantes del pueblo y convertirlo en una parada obligada para visitantes de los llanos venezolanos, era el construir un Iglesia.

El corazón de los venezolanos en muy grande y ayudar a otras personas a mejorar su condición de vida, no sólo material sino espiritual, siempre se encuentra entre nuestras prioridades.

Este proyecto en particular toco el corazón   de Otaola Ingeniera, una constructora de la ciudad capital, quien se interesa en él y decidió hacerlo realidad.

Los trabajos duraron más de 6 meses y en él trabajaron no solo el personal de la constructora, como el ingeniero Frank Balbi, quién se dedicó tiempo completo a este proyecto,  sino una gran cantidad de habitantes.

El esfuerzo valió la pena. La estructura del templo resalta de sobremanera por sus vitrales, los colores de su fachada y sus grandes ventanales permiten que la brisa llanera cobije a sus visitantes.

Durante la homilía de inauguración, Monseñor Víctor Manuel Pérez Rojas, tras unas hermosas palabras durante su sermón, agradeció a Otaola Ingeniería por su esfuerzo, trabajo y dedicación, a lo que el presidente de la empresa, Carlos Otaola, respondió explicando que éste es el primer proyecto que ellos realizan en la zona, pero que sin duda alguna, debido a la receptividad de los pobladores de la zona, no sería el último. La gratitud y la alegría se respiraba en el ambiente en ese día soleado de Marzo.

Iniciativas y respuestas como la ofrecida por el Sr. Otaola, durante su visita a La Macanilla, demuestran lo grande, bonito y gratificante que es ayudar.


 
     
 

La odisea de la camioneta
No todo es tan fácil como parece

Debido a la lejanía de las viviendas en la zona de La Pica para que los niños se trasladaran hasta el colegio era necesario un transporte que los movilizara. Durante mucho tiempo este proceso de movilización de los niños se llevo a cabo sin ningún problema haciendo uso de la pick-up de la escuela.

Los últimos años el número de niños que asisten a la escuela ha aumentado y el estado de la camioneta se ha deteriorado. Es por esto, que el reemplazar o agregar otro vehiculo a la ecuación se convirtió en prioridad para AsoPica.

Conseguir una carro en estos momentos no es cosa fácil y mucho menos una camioneta 4X4 con la capacidad de transportar niños a un precio accesible.

Tras muchas averiguaciones encontramos una camioneta que cumpliera con las especificaciones antes expuestas: Una Toyota, Land Cruiser Chasis largo, o “Hembrita”. Pero para poder realizar la compra era necesario conseguir alguien que donara el dinero.

Gracias  a la donación ofrecida por Banesco la compra de la camioneta logró llevarse a cabo con éxito, pero todavía eran necesarias muchas cosas antes de que la camioneta pudiese ser bajada a la escuela. Papeles de seguro, tranca palanca, documento de autorización para el chofer y  búsqueda de un chofer fueron algunos de los procesos que se tramitaron.

Todo lo anterior no quedó allí. Un carro tan llamativo no pasa desapercibido por una zona como La Pica es por esto que se determino la necesidad de identificara como propiedad de la escuela.

Se le propuso al Sr. Antonio Monasterios llevar a cabo ésta actividad a lo que respondió emocionado y de forma muy generosa. Realizó bellos diseños de niños jugando los cuales se colocaron a los lados de la camioneta junto con la frase “este vehículo transporta niños”, una imagen de la Virgen de La Coromoto adorna el capó y las puertas del piloto y el copiloto y números de atención e colocan en la puerta trasera de la camioneta.

Para la primera semana de Abril del presente año la odisea de camioneta había terminado. Fue trasladada a la escuela y recibida con mucho cariño y agradecimiento por los niños y sus representantes.


 
     
 

Bondades del apoyo interinstitucional

 

 

 

(Caracas, lunes 19 de marzo de 2007).-Hace un año, con el apoyo del Hospital Ortopédico Infantil y su  Fundación  pudimos operar aquí en Caracas a Henry Ruiz, de 6 años, quien había sufrido un accidente y que  por falta de buena atención médica en la zona,   le había quedado una de sus  piernitas con 5 cmts más corta  que la otra.  La operación en el Ortopédico fue un total éxito y ahora Henry camina perfectamente. Sin embargo debía hacerse el seguimiento de la evolución, ya que está en plena edad de crecimiento y por falta de un posible alojamiento aquí en Caracas, aún no se le había podido hacer.

Al mismo tiempo Verónica, su hermanita, quien tiene 9 años, y que tiene un desarrollo como el de una niña de 5 años, fue evaluada hace unos meses por  el personal del Centro de Atención Nutricional Integral de Antímano (CANIA), quienes muy amablemente se trasladaron hace unos meses a La Pica y estuvieron haciendo una revisión nutricional a todos los niños de La Coromoto.  En ese momento se ofrecieron a hacerle unos estudios más completos a Verónica en CANIA.  Esto realmente nos resultaba un poco complejo, porque serían varios días la estancia de Verónica en Caracas e igualmente,  no teníamos facilidad para que todo esto se pudiera dar.

Finalmente, con el apoyo de la Casa Ronald Mc. Donald, logramos hacer la confluencia de las 4 instituciones y hace 2 semanas pudieron venir a Caracas,  Henry y Verónica, con su papá,  Moisés Ruiz, los cuales se pudieron hospedar en la Casa Ronald Mc. Donald.

Henry pudo tener su revisión y control de la operación en el Hospital Ortopédico Infantil y a Verónica, la evaluaron exhaustivamente en CANIA.

Los resultados de esta experiencia fueron óptimos.

Verónica está a la espera del diagnóstico final para ponerle su tratamiento definitivo y tratar de  que crezca y se desarrolle como una niña de su edad.

En este caso vemos claramente como con  el apoyo de 4 instituciones, Hospital Ortopédico Infantil, CANIA, Casa Ronald Mc. Donald y Asopica, se logró que estos 2 niños pudieran estar bien atendidos en sus necesidades específicas de salud.

Ya anteriormente,  a finales del año pasado habíamos podido operar a Jorge Serrano, de 6 años,  de adenoides y también estuvo alojado en la Casa Royal Mc. Donald.

Es por esto que en Asopica estamos convencidos que el granito de arena de cada uno es lo que ha ido haciendo que este proyecto de apoyo a la comunidad de La Pica, El Capanaparo, en el Estado Apure,  se vaya desarrollando y en muchos casos consolidando.

¡Gracias a todos y a cada uno de los que de un modo u otro intervienen en esta gran labor….!


 
 

Proyectos

MICROEMPRESAS DE ARTESANÍAS
Desarrollar programas de artesanías propias de la zona procurando incentivarlos al trabajo productivo, creativo y artístico.

INSTRUCCIÓN ADULTOS
Facilitar las estrategias idóneas para que los adultos aprendan a leer, escribir, y así brindarles apoyo para su capacitación y autosustento.

CONSTRUCCIÓN Y EQUIPAMIENTO
Concluir la construcción y equipamiento de los diversos ambientes y espacios del Centro de Atención Integral La Coromoto.

TURISMO
Desarrollar un programa de concientización, formación ecológica y conservación que fomente el respeto por el ambiente, orientado hacia el Turismo.